EDUCACIÓN MENSTRUAL Y DESARROLLO COGNITIVO: acompañar cada etapa con información adecuada
La educación menstrual, como cualquier proceso educativo profundo, debe respetar las etapas del desarrollo cognitivo y emocional de la infancia. Las niñas no comprenden el mundo de la misma manera a los 4, 8 o 12 años. Por ello, la información que reciben debe ser progresiva, simbólica al inicio y cada vez más concreta conforme crecen.
Este acompañamiento gradual permite que el conocimiento se integre con naturalidad, sin miedo, confusión ni sobrecarga emocional.
Etapa preescolar (3 a 6 años): el pensamiento simbólico y la base emocional 🌸
En la edad preescolar, las niñas se encuentran en una etapa de pensamiento simbólico e imaginativo. Aún no tienen la capacidad cognitiva para comprender explicaciones biológicas complejas, pero sí pueden integrar conceptos a través de metáforas, imágenes y relatos que les transmitan seguridad y normalidad.
En esta etapa, el objetivo no es explicar el ciclo menstrual desde lo fisiológico, sino sembrar una base emocional positiva sobre el cuerpo.
El libro El nidito de mamá responde a esta necesidad desde un lenguaje amoroso y simbólico. A través de la metáfora de un pequeño nidito que se forma cada mes en el vientre de mamá y que, si no se utiliza, se cae para volver a formarse después, las niñas pueden comprender que el cuerpo tiene ciclos naturales. Esta imagen permite introducir la idea de cambio, renovación y sabiduría corporal sin generar temor ni confusión.
Esta etapa construye lo más importante: la sensación de que el cuerpo es bueno, natural y digno de confianza.
Etapa escolar (7 a 9 años): el pensamiento concreto y la comprensión de procesos 🌙
En esta etapa, las niñas comienzan a desarrollar un pensamiento más lógico y concreto. Pueden comprender secuencias, procesos y relaciones causa-efecto simples. Es el momento adecuado para ampliar la información, manteniendo aún un lenguaje respetuoso y adaptado a su nivel emocional.
Aquí se puede comenzar a explicar que ese “nidito” forma parte del ciclo menstrual, que es una señal de crecimiento y que todas las mujeres lo experimentan. También es posible introducir los conceptos de fases emocionales del ciclo y cómo el recorrido consciente de estos, ayudan a potenciar la creatividad e inteligencia emocional.
El objetivo sigue siendo fortalecer la seguridad y la confianza en su cuerpo, emociones y procesos creativos.
Etapa preadolescente (9 a 11 años): el despertar de la conciencia corporal y emocional ✨
En la preadolescencia, el pensamiento se vuelve más complejo y las niñas comienzan a desarrollar mayor conciencia de sí mismas. Empiezan a notar cambios físicos y emocionales reales, por lo que es el momento ideal para introducir información más clara sobre el ciclo menstrual, siempre sin entrar aún en contenidos de sexualidad adulta que no corresponden a su etapa cognitiva.
El libro Lunita y el Cántaro de Oro Rojo ha sido creado especialmente para niñas desde los 7 a los 11 años. A través de un lenguaje simbólico pero más consciente, permite a las niñas comprender el ciclo menstrual como un proceso natural y valioso. Introduce la idea de que el cuerpo atraviesa diferentes fases y que estas también pueden influir en las emociones, ayudándolas a desarrollar autoconocimiento y confianza en sí mismas.
Este enfoque permite que las niñas lleguen a su primera menstruación con preparación emocional, sin miedo ni sorpresa, sino con una sensación de comprensión y seguridad.
Adolescencia (12 años en adelante): la integración consciente 🌺
Durante la adolescencia, el pensamiento abstracto está más desarrollado y l@s jóvenes pueden comprender plenamente la biología del ciclo menstrual, su función en el cuerpo y su relación con la salud física y emocional.
En esta etapa, la educación menstrual se convierte en una herramienta de autoconocimiento, autocuidado y empoderamiento. Las adolescentes pueden aprender a reconocer sus ciclos, comprender sus emociones y fortalecer aun más la relación positiva con su cuerpo.
La importancia de respetar el momento adecuado
Cuando la educación menstrual respeta las etapas cognitivas, las niñas no reciben información que las abrume ni carecen de la información que necesitan. En cambio, crecen con una comprensión natural y progresiva de su cuerpo.
Este acompañamiento gradual transforma la menstruación de un evento inesperado o temido en un proceso comprendido, esperado y vivido con seguridad.
Así, la educación menstrual deja de ser una conversación única y se convierte en un proceso educativo consciente que acompaña a las niñas desde la infancia hasta la adolescencia, fortaleciendo su autoestima, su confianza y su conexión con su cuerpo


